¿GUSTAS?

Te gusto porque te escucho
y te escucho porque me gusta
lo que dices desde el fondo
de tus ojos.

Me gustas porque me miras
con esa travesura inocente
de mirar lo que te gusta.

Me gusta la sonrisa de tus ojos,
la emoción en tus palabras,
este tenerte y no tenerte
y volar libres
sin alas.

Te gustan mis manos
te gusta mi culo
te gusta mi lengua

me gustas en tus abrazos,
tus travesuras
tus arrebatos.

Te gusto al desgarrar gemidos
desde donde tiembla
la columna del mundo.

Me gustas entre versos,
lamiendo tu piel desnuda
sobre tu almohada.

Pero
sobre todas las cosas
me gusta que te guste
mi mirada limpia que
gusta de tu limpia mirada

cada vez       que me amas.

Pedro Verdejo y Beatrice Borgia

RÍEME

 

 

 

 

Ríeme
cada mañana,
tras el desayuno,
frente al té de la tarde,
antes de irte a dormir.

Ríeme
con mis labios en tu sexo,
cuando leas estos versos,
si te sientes triste,
si no estoy a tu lado.

Ríeme siempre,
ríeme bien alto
venérame con tu risa,
desecha el llanto.

Recupera la cordura
entre risas y orgasmos,
nos vivimos:
es lo importante

pues vivamos.

Pero si mi vida se agota
no me llores demasiado:
ríeme más fuerte
que la risa es mi legado.

 Beatrice Borgia, 28 de Octubre de 2011

LAMERÉ

 

 

 

 

Entre claros y sombras
lamo cada ausencia
recreando el momento
para beberte sin demora.

 Sorbo las espinas de tu pecho,
labios entreabiertos
fragmentos inconexos
            heridas que no sanan.

Excitada
afilo el borde de tu almohada,
rememoro tu cuerpo sediento
de amaneceres
            ardores
                    placeres.

 Devoro oscuras cicatrices,
saboreo el calor de tu vientre
y el dolor se torna vida,
el llanto da paso a la risa.

Extiendo mis alas
mientras yaces          exhausto
despojado de miserias

 recorres mis senos
                brevemente

aguarda en tu éxtasis
que vuelvo a mi morada:
necesito soñarte
hasta mañana.

 Beatrice Borgia, 24 de Octubre de 2011

LARGA VIDA

 

 

 

 

 

A los hombres que “aman” a golpes

 

Que pasen los días,
las semanas,
los años.

Que tu crueldad se fosilice
y se clave en tus costillas
cada segundo.

Que el alzheimer pase de largo

por tu puerta
y recuerdes perfectamente
cada beso y caricia,
siendo su ausencia
              pequeños cristales
rasgando tu garganta.

No reclamaré tu muerte desde el odio,
ni suplicaré justicia
por la autoestima pisoteada,
por la violencia de tus actos,
por desgarrar y pisotear mis sueños.

He sobrevivido,
unos días mejor que otros,
pero sigo respirando.

Así,
que tu rostro desborde arrugas,
que vivas más de cien años,
que la sangre corra por tus venas,
y que tu imagen en el espejo
sea tu única compañía.

Beatrice Borgia

MENDIGA

La mendiga de besos
tiene los labios resecos.

Cada mañana
sus ojos hambrientos
ofrecen la humedad de su alma.

 La mendiga de besos
necesita beberte con su cuerpo,
arder en tu fuego
mientras te corres en sus pechos.

A cambio
regala sonrisas,
noches sin mañana,
mañanas sin fin.

 La mendiga de besos,
calma su sed en tus brazos,
mientras te cabalga y trastorna
entre orgasmo y orgasmo,

 devorando tus palpitantes labios,
bordando versos en tu polla,
recorriendo con su lengua
el abecedario.

  Beatrice Borgia  

RISAS

 

 

 

 

Mis manos llenas
acarician tu risa,

coleccionista infatigable
arranco sonatas perfectas
entre mis dientes
      y tus caderas.

Risas para mis manos,
dicha entre mis piernas,
sonido de dioses traviesos
súcubo ardiente
            al fin enamorada.

Manos plenas
carcajean elixires exaltados,
orgiástico licor para tu risa,
alborotada esencia
en tus labios entreabiertos,

alcanzaremos el nirvana
ahuyentando a carcajadas
el dolor
            el llanto

sólo necesitamos la risa
para seguir sumando.

Beatrice Borgia, 3 de Octubre de 2011