A LAS TRES

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Con tres cigarros en la mano
a las tres de la tarde.

Y el duende se da la vuelta
para preguntar
por qué mira tan raro.

A las tres de la tarde.

Y no sé cómo explicarle
que su mirada lleva tiempo perdida

que seguramente
piensa en cuánto daría
por meterle una botella vacía a su madre
por el mismo lugar en que le dio la vida.

Con tres cigarros
y la mirada perdida.

Que lo daría todo
por mantener intacta la inocencia

y que no se percatara
de la rabia contenida en nicotina
ni del sudor y la saliva que borbotean
en el deseo de la sangre derramada
en ciento ochenta gritos

de clemencia.

A las tres de la tarde

la bestia pierde los cigarros
en las aceras

y una madre contiene el llanto
para mantener a salvo

las risas con olor a chicle
algún abrazo de Nocilla
y los besos de Pantera Rosa:

tal vez
baste un poema.

 

Beatrice Borgia, 31 de mayo de 2013

PROMETO

beso rodin

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Jugar un tiempo más
al ratón y la lagartija

hasta vencer al mañana;

entonces
prometo no abrir las puertas

y cuando peine pensamientos
en la orilla de tu cuerpo

no te diré
que es entrada y salida
que esa noche ningún niño duerme
en un banco mal iluminado
ni los padres perdieron su trabajo
y hay pan en cada mesa

y mientras te follo
(pídeme que te folle)

no te contaré
que intento arrancarte tanta soledad
enquistada en gritos de insomnio
hasta que lo único importante
sea que rebosen ahoras

y aunque sea duro

prometo
en cada beso

no hablarte de amor.

Beatrice Borgia, 28 de mayo de 2013

CONJUROS

conjuro18

*A Enrique Cifres

 

 

 

 

 

 

Viertes nada en la mitad
con el todo en las mejillas

y el aroma de un poema
surge entre cutículas al viento
o epidermis en el desierto;

amaneces al anochecer
desplegando conjuros

pero ahora todo se inicia
y no hay tiempo de volver atrás:
todavía faltan caminos
para reinventarse

en el mar.

 

Beatrice Borgia, 4 de mayo de 2013