Y SI TE ROBO EL NOMBRE

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Y si te robo el nombre

 

tal vez alcance tu alcoba

el cometa de las horas gélidas

para avanzar en los días

mientras la noche aguarda;

 

y si te robo la palabra

 

el ahora se precipita

en un absurdo sin fronteras

donde somos piel y carne

pero amásame

a sangre fría

 

que el mañana perece

y necesito morderte

 

las promesas;

 

y si te robo

 

si te robo el nombre

las palabras

el verbo

 

si te robo el ayer

tal vez sólo reste amarnos

 

y perdernos.

 

 

Beatrice Borgia, 29 de junio de 2013

DIGNIDAD II

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Le llamaban “la sepia”

porque trabajaba en jornadas de doce horas
eviscerando ejemplares de este cefalópodo
y brillaban en negro las manos
extenuadas frente a la tinta

piel
sudor
y muerte;

tan breve
con su metro cincuenta
se crece en fluídos y látex
frente a la diosa de ébano

donde se sabe
mucho más que carroña

y cien pares de ojos salivan
con la sangre bombeando
en el epicentro del apetito más voraz
vuelta al origen de los tiempos

donde la dignidad se yergue

entre flujos y esperma
pollas de veinte centímetros
tetas recién operadas
y sexo

mucho sexo.

 

Beatrice Borgia, 9 de junio de 2013

GANDÍA

Gandia

 

 

 

 

 

 

Se desvanece
la arena de los ancestros

pero la mirada permanece

mientras la esposa calienta la cena
entre arrumacos con aroma a leche agria
y llantos acompasados entre pañales

tan bella como era
cuando cazabas carmines
y tan solo una muesca más
adornaba los pliegues;

permanece la sangre bombeando

y sigo tejiendo rojos y ocres
donde inventamos idiomas
y ya sabes

je t´aime, mais non plus

que desespera tanta impostura
donde la zorra siempre muere
y el bien casado vuelve al hogar
con la chica más popular del cole

mientras salen los créditos
y damos paso a un nuevo film
donde siempre nos quedará

el aroma del mar.

 

Beatrice Borgia, 8 de junio de 2013

olas-mar-rocas

 

 

 

 

 

 

Volverá la tempestad
a embestir estas rocas
encarnizadas frente al desorden

donde el primer “hola”
agita las mareas;

seremos néctar y lluvia

y jugaremos otra vez
al “esto no va conmigo”
cuando se remueva la sima
ávida de sal

en unos días
demasiado rápidos:

pero amanece
que no es poco.

 

Beatrice Borgia, 7 de junio de 2013