HE ESCRITO

he escrito

 

 

 

 

 

 

He escrito

a los días y las noches
al amor y la muerte
al progreso
y el desencanto.

Le he escrito
a los hombres que me follé
cuando todo el mundo dormía
y a las mujeres que he acariciado
mientras sus vaginas regaban estos labios.

He escrito

pero nunca a los dieciocho centímetros rosados
que descansan en el fondo del cajón de mi mesita.

Con ese radar infalible capaz de hacer saltar

la g del punto.

Algo imperdonable
si se tiene en cuenta
cada gemido silenciado

(por aquello de no alterar a la vecina de al lado).

Y aquí reposa, entre mis manos.

Aguardando la siguiente visita
a la sima salina que se agita
entre pierna

y pierna.

 

Beatrice Borgia, 28 de enero de 2014

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EL POEMA MÁS BONITO DEL MUNDO

Conch shell on beach  with waves.

 

 

 

 

 

 

Quería escribir el poema más bonito del mundo.

Uno que hablara de las nubes y el tiempo

de exudaciones con nombre propio
a las seis de la madrugada
y de esas largas noches
en que la maga reordena el cosmos.

Quería escribir un poema tan bello
que los semáforos se quedaran en blanco
las pantallas destiñeran canciones
y en las oficinas los jefes danzaran
sobre las mesas.

Un poema
capaz de quebrar las armas
de dejar desiertos Congreso y Senado
y de inundar todas las Bolsas de margaritas
y azucenas.

Quería un poema tan delicado
que los adultos fuesen niños de nuevo
y se dedicaran a salvar caracolas
o a coleccionar piedras.

Pero empecé a pensar en tus manos.

Y en el valor que no sobra
pero seguimos buscando.

Así que seguiré escribiendo
el poema más bonito del mundo
hasta que salga el sol donde rompen las olas
o vuelvas a ponerte palote
sólo con que te toque.

Que prometo quedarme
hasta el siguiente verso.

O la penúltima balada.

 

Beatrice Borgia, 27 de enero de 2014

ENTRE MAULLIDOS

GATA

 

 

 

 

 

 

Al inicio de la tarde rompe aguas.

Pero a la minina le fallan las fuerzas
y se tumba panza arriba.

Veinticuatro horas después
yace con el vientre descamisado:
los hijos nonatos descansan junto al útero
en una papelera habitada por Tánatos.

La gata lame sus heridas
(aunque no todas):

aquella matriz jamás fue suya
como tampoco lo fueron
las vidas de sus muertos.

Y pareciera que tampoco nuestros coños
son de nuestra incumbencia.

Porque hemos nacido mujeres:

ciudadanas de segundo orden
disminuídas psíquicas e histéricas
eternas niñas bajo el yugo de cien padres
que a golpe de ley, decreto o pollazo
pariran a todos y cada uno de sus hijos

deseados   forzados   enfermos  deformes

no importa
pero hay que parir
parir
parir
parir

Y podemos comenzar a maullar.

O aprender a dar zarpazos.

 

Beatrice Borgia, 24 de enero de 2014

UN LUGAR EN NINGUNA PARTE

mundo-manos

 

 

 

 

 

 

 

 

Recuerdo poco mi infancia.

Pasaba las tardes en mi cuarto
olisqueando páginas de historia
al abrigo de esas cuatro paredes
desconchadas por la humedad

intentando borrar mi propia historia.

Los viajes se sucedían:
en Granada siempre era la valenciana
y en el pueblo donde me criaba

(semana sí
semana también)

arreciaban patadas y puñetazos
a la puerta del colegio
porque era la de fuera
y qué narices, vuélvete a tu tierra,
granadina de mierda.

Y los insultos a las cinco de la tarde
los tirones de coleta a deshoras
los hematomas que iban cambiado de tono
con el paso de los días
esos sí los recuerdo.

Y así se sucedió mi niñez
con cada pie en ninguna parte
y las manos en el suelo.

Tal vez por eso
hay días en que me siento africana
otros un poco serbocroata
e incluso en las noches
me atreva a ser brasileña

o colombiana.
Beatrice Borgia, 17 de enero de 2014

A LOS QUE AMAN

caminando-descalza

 

 

 

 

 

Podría decirte que avanzamos.

Que las nubes no son nubes
sino el contorno de aquel algodón de azúcar
que yacía entre colillas a las cinco de la madrugada.

Que un gorrión nos seduce
mientras sumas líneas y oraciones
con el tap tap tap del teclado al fondo
donde las puertas se encogen
y se dispara el ozono.

Sucederá el siguiente lunes
y le seguirá su martes.

Y podría decirte más
(ya lo sabes).

Porque somos los proscritos en horas de oficina.
Los que echan la vista al calendario
buscando su veintinueve de febrero.
Los que aún se atreven a danzar descalzos
bajo el penúltimo diluvio

hasta alzarse en el piélago
que nos devuelve al origen
de lo no escrito.


Beatrice Borgia, 15 de enero de 2014

DONDE DUERMEN LOS DUENDES

 AlbertoA Alberto Villén

 

 

 

 

Asoma otro elfo entre los leños.

Agita pillamente la maleza
mientras trepa a lo más alto.

Entonces

sesenta y seis cascabeles
ponen las nubes del revés
abrazados al polvo entre carcajadas.

Ya no contaremos baldosas  (es cierto)

pero siempre han de quedar
los soles de junio en otoño
donde pincelamos maniobras
(más bien torpes)

para vencer la partida
sin saber cómo ni cuándo.

Ahora duermes

mientras danzan las campanillas
y todo el amor de la Tierra
te abriga al atardecer.

Duermes (repito)

donde tus duendes
mecen los bucles
y el dolor

perdió la dentadura.

 

Beatrice Borgia, 10 de enero de 2014