INVENTARIO DE LUGARES PARA RECORDAR

La retahíla de términos que sonaron a chino
aquel quince de julio de dos mil uno.

Esa asombrosa facilidad para el sonrojo
cada vez que te decía lo guapo que estabas.
Las veces que te pillaba buceando en las redes
para darte el último capricho tecnológico del momento,
marcarte un viaje al lugar más remoto del planeta
o ese curso de buceo del que jamás se volvió a hablar.
El tira y afloja que nos marcamos mucho más tarde
donde las paredes empequeñecían a las dos de la madrugada.
La batida en retirada a los quince minutos
de comenzar aquella película que a ninguno interesaba.
Esa ensalada que pedías que te hiciera (cada semana).
Y los años que pasamos quedando para mañana
cuando el mañana nunca llegaba.

Aquel lunes de finales de marzo
mientras hablamos del cumpleaños
al que ambos acudiríamos
(yo con mi vestido nuevo
tú con la miel en los labios).

La llamada al día siguiente
comunicando tu fatal desenlace.

Las sonrisas parecen diferentes
cuando no vas a volver a verlas.

 

Beatrice Borgia, 21 de marzo de 2014

JODER

JODER

 

 

 

 

 

 

 

 

Es necesaria la cuádruple cerradura.

No alterar el orden social de las pieles
ni andar tentando a las súcubas
(algunas ya van por su sexto orgasmo)

porque, puestas a hacerlo,
estaría dispuesta a quererlo TODO:

a colarme por la ventana de tu cuello
y abrazarte desnuda cada madrugada
mientras sucumbimos al big bang primigenio;
enjugar de rodillas cada golpe
mirar a tu ojo izquierdo con mi ojo izquierdo
y descender donde la razón pierde el sur
y su norte.

Pero aquí ando
jodidamente feliz
o felizmente jodida

(el orden de los factores
no altera el origen del caos).

Joder.

 

Beatrice Borgia, 21 de marzo de 2014

ME BASTA

20060420074039-un-beso

 

 

 

 

 

 

 

Puedo darme a la cópula
con los hermanos Dalton y sus sobrinos
con la imitación barata de Bruce Willis
con el panadero de la esquina
y su puto padre.

Hacerle una mamada de infarto
a ese chico que la noche pasada
me invitaba a recitarle al oído
y al morenazo de al lado.

Cabalgarme a los tres mosqueteros
sacarle brillo a la vulva de mi amiga
o dejarme jincar por la quinta del setenta y cinco.

Pero es rozar tus labios
y las arterias se trabucan.

Así andan las cosas, ya ves.
También yo sobrevivo
en el país de los cobardes.

Aunque me permito acompañarme
de las sonrisas que te robo
cuando pides el siguiente cubata.
Las doblo con cuidado y así quedan
entre las costillas y el esternón.

Y con eso me basta.

Beatrice Borgia, 19 de marzo de 2014

LO QUE PUEDO DARTE

UNICORNIO NUBE

 

 

 

 

 

 

 

Puedo ser la compañera
que te lame la sal sobrante
los viernes por la tarde
y batirme en retirada de los bares
para arrancarte los pantalones

a dentelladas.

Puedo dibujarte dos alas nuevas
donde aún asoman algunas plumas
de aquellos días en que las nubes
improvisaban unicornios azules.

Y puedo sonreirle a tus vírgenes
(si fuese necesario).

Pero el cambio de sábanas
la lista de la compra
la paella de los domingos
y el abono de las facturas

resérvalo para la buena mujer
esa de la que sigo huyendo
a mis treinta y ocho años.

Y hazme un favor:
enciende la luz al salir.

 

Beatrice Borgia, 14 de marzo de 2014

chocolatebath

 

 

 

La curvatura de una onza de chocolate
me asalta en solitario.

Se detiene a contemplar cada incisivo
antes de derramarse en el laberinto
donde las encías se expanden.

Miro entonces por encima del hombro
a la vez que el dedo índice se aproxima
a participar de esta espesura orgiástica.

Las papilas gustativas se contraen
abrazadas al tsunami.

Como con todo lo prohibido
acabo levitando entre idas y venidas:

desciende donde el paladar
se entremezcla con mi saliva
y un maremágnum de sabores
me invita a perder el sueño.

Al terminar
relamo el surco de mis manos.

No solo de lluvia vive la mujer.

 

Beatrice Borgia, 13 de marzo de 2014

11 M

11M-Angel Berrueta   *A la memoria de Ángel Berrueta.

 

 

 

 

11 de marzo de 2004

Cómo olvidarlo.
Las redes se perfilan de negro
las televisiones echando humo
los diarios  (ya se sabe).

Demasiados muertos.

Cuando todo era un baile de cifras
donde se jugaba al despiste
(que sí, que dicen que ha sido cosa de ETA).

Ángel Berrueta,
pamplonés y panadero de profesión
coloca un crespón negro en su negocio,
cierra las puertas en señal de duelo.

Pero se niega a que su vecina
coloque un cartel apuntando a ETA.

Su sentencia:
muere por cuatro disparos del marido de la señora
policía nacional (para más señas)
y una puñalada en el hígado
del hijo de ambos.

Por no colocar un cartel en su negocio.
Por no creerse la especulación política
y permitirse el derecho a dudar.

Este es mi homenaje.

Porque un solo muerto
por motivación ideológica
(por discrepar)

son ya demasiados muertos.

 

Beatrice Borgia, 11 de marzo de 2014

DE PORTADA

super pop

 

 

 

 

 

 

 

 

Tengo diecisiete años y un novio guapísimo.
Como sacado de la portada de la Super-Pop.
Alto, rubio, con su propio negocio.

Vamos, un chollo.

Aunque tiene una pequeña manía:
le gusta controlarlo todo.

Cada día llama unas cinco veces
para saber cómo estoy, si he salido
y con quién.

Un día monta un numerito absurdo
por acompañar a mi hermano a la peluquería.
Otro me recrimina no estar en casa
a las cuatro en punto de la tarde
por salir a tomar café (con mi madre).

Pero mis amigas me recuerdan lo guapísimo que es
como el chico del poster central de la Nuevo Vale.

Una noche
al volver a casa
para la moto en una curva.
Me tiende como una lona sobre el polvo
y me folla compulsivamente.

Grito que no quiero, que pare,
(lo repito hasta que pierdo la cuenta)
pero sigue a lo suyo.

La historia se repite tres veces más.
Hasta que le dejo.

Entonces me golpea e insulta
pero logro huir.
Sobrevivo.

En ese momento me convierto en la puta del pueblo.
Porque cómo se me ocurre dejar a un chico así
tan alto y guapo
vamos, de portada de anuncio.

Desde ese día me gustan más bien discretos,
a ser posible tirando a feos.
Calvos, con la nariz grande,
o incluso algún kilo de más.

Y salvo algún error de cálculo
he ganado con el cambio.
Beatrice Borgia, 7 de marzo de 2014

MI MANERA DE AMARTE

caracola

 

 

 

 

 

 

Mi manera de amarte es sencilla.

Deambulo a primera hora del día
donde aquellos besos perdidos;

entonces
mis pies evocan el eco perenne
trastabillean entre arrecifes de salitre
y me sugieren el modo de coleccionarnos.

Hundo mis manos
donde el aliento escarba
entre conchas y caracolas.

Sobre la arena.

Sin nosotros.

Beatrice Borgia, 6 de marzo de 2014

NO SE TU

Man Kissing a Woman

 

 

 

 

 

 

No sé qué estarás pensando.

Tal vez adivinas el gesto del destino
mientras me tuesto al sol.

Y me da por creer en las olas
en la danza matutina frente al espacio
donde se cuecen los mejores latidos.

Si acaso las nubes
me traen a recorren cada surco.

Y no sé qué estarás pensando.

Porque nos adivino y te pienso
(sí, querido, te pienso)

e invento formas de asaltarnos en sueños
sin que sepas nunca que te he amado
sin que escales este tórrido monte
donde ni tan siquiera las larvas
sobreviven al intento de guardar su nombre
por temor a que lo borre el viento.

No sé que estarás pensando.
Pero te sigo amando

en cada verso.

Beatrice Borgia, 5 de marzo de 2014

MEMORIA HISTÓRICA

Contra el paredón   * Fotografía y obra de Javier Alcalde.

 

 

 

 

 

 

Coleccionaba patos de cerámica.

Y cada mañana les sacaba brillo
mientras su marido trabajaba la tierra

Juanito escribía versos
José iba a la escuela
y Carlos garabateaba
sus primeras palabras.

Y así se fueron
una mañana de enero.

Los sacaron a empujones
por la puerta del granero
donde aún se oían los gritos de mi abuela

donde yacían sus patos hechos añicos
y el último teniente le orinaba las zapatillas
mientras la mujer se recogía las enaguas
y se arrastraba hacia la cocina.

Supo más tarde
(por boca de un vecino)
que los fusilaron tres días más tarde.

Que Carlos se hizo pipí encima
José lloraba llamando a su madre
Juanito recitaba versos de Lorca
y su marido quiso mirar a la muerte
de frente.

Todo esto me lo cuenta algunas tardes
para no olvidar el nombre de sus muertos.

Todo esto lo recuerdo ahora
cuando el pato que compré
para su ochenta y dos cumpleaños
agoniza pisoteado por varios antidisturbios.

Cuando cruje mi segunda costilla
bajo las botas de las fuerzas del orden
y un velo tibio

entrecierra mis párpados.


Beatrice Borgia, 3 de marzo de 2014