LAS MUJERES DE MI FAMILIA

abuela

 

 

 

 

 

 

 

Las mujeres de mi familia
conforman un curioso tobogán
cada vez que el crepúsculo aparece.

Jamás se baten en retirada

y de ellas
he aprendido el curioso arte
de sacarle jugo a las piedras
cuando el hambre aprieta.

Espantan sus males
a golpe de fandango o bulería:

en esta escalera cromosomática
suele tocarme ventilar el ático
(desde donde enhebro esperanzas).

De un tiempo a esta parte
es más duro llegar al suelo:
el eslabón más chico
fue amordazado por ese Dios
al que tanto rezaba (cada noche).

En el descenso
más de una vez he besado el polvo
donde antes gravitaban sus pasos.

Y en estas andamos

aprendiendo a saltar obstáculos
sin el calor de su canto.


Beatrice Borgia, 11 de abril de 2014

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ESTE ES UN POEMA AGRESIVO

mujer-libre

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este es un poema agresivo.

No vengo a hablar de flores
del sexo de los ángeles
ni del olor de las nubes.

Es el intestino grueso
el que bulle repleto de versos.

Porque podría orinar tus zapatillas
cada vez que la condescendencia
asoma entre esos dos puntos negros
que empleas para escudriñar el verbo femenino.

Hoy no hablaré de este abril bucólico
ni de los placeres de la maternidad.

No someteré cada paso
al yugo testosteronizado
que hiede en algunos locales

(tan machos todos ellos).

No voy a pedir perdón por mear sentada
y hablar en mis poemas
de las veces que me masturbo
y de cómo aborrezco el doble rasero
con el que algunos poetos
quieren hacerme chiquita

(mido un metro setenta y dos:
he aquí la dimensión de mi contundencia).

Y he venido para quedarme.

 

Beatrice Borgia, 8 de abril de 2014