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que te vengas a la cocina
mientras preparo una cena vegana
y pasees colmillos e incisivos sobre mi cuello

que dibujes soles de jengibre en las axilas
(el banco se está encendiendo)
y tomes la batuta

(perdón
la cuchara).

que el delantal se escurra hacia el mármol
justo antes de poner el fuego al mínimo
y nos olvidemos de la cúrcuma
a punto de caramelo

a punto del destierro de las sombras:

nos rebosan luces rojiazules
y algún cometa
de canela

 

Beatrice Borgia, 16 de febrero de 2015

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el legado

maltrato infantilç

 

 

 

 

 

dime dónde está el límite
dónde lo estrictamente necesario

si en el plomo que besa el suelo
antes de abrazar el aire a medio camino
entre las costillas y el llanto malva
o tal vez en los nudillos
diez segundos después de teñir de púrpura
cada rizo batido contra la almohada

en qué documento oficial
se establecen los golpes precisos
para meter en vereda a una alondra
a la que todavía le faltan sus plumas

cuándo se perfiló la frontera
que nos quiere del lado de los vencidos
mientras sacas brillo a los galones
que te autoafirman
como padre del año.

vuelta a las pesadillas añejas
que me quieren muda piel adentro

abro los ojos:

he visto a la bestia de frente
con arrugas en los párpados
y he dejado de ser la niña chica
que se escondía en el nautilus
cuando amenazaba tormenta.

pero los grajos
no entienden de colores

 
Beatrice Borgia, 15 de febrero de 2015