islote_colomer

 

 

 

 

 

 

desde la preñez de los caminos
voy invocando tus oraciones
a razón de ciento treinta caracteres
por minuto

descorriendo con sorpresa los atardeceres
que tímidamente nos aguardan
en el siguiente recodo.

reaprenderse
escalando los islotes del último náufrago

reordenar el atlas
borrando las fronteras
con la determinación de los duendes
tras sus pecas.

reamarse

en resumidas cuentas
Beatrice Borgia, 29 de septiembre de 2015

Anuncios

2puentechino

 

 

 

 

 

y entonces llegas

llegas con el vértigo
con la procesión de hormigas
marcándose un after en mi ombligo
con el loco del taladro llevándose por delante
todos los muros y tableros
llegas

y sucedes
Beatrice Borgia, 28 de septiembre de 2015

LLEGADA A LOS CUARENTA

luna-llena

 

 

 

 

 

no hace falta que nos salgan más nubes:

llegada a los cuarenta
sigo aprendiendo a caminar con tacones
zapatillas de colores

o descalza:

desarraigo de los ancestros en sus toriles
donde la bestia anda pintando familias felices
con sus felices para siempre
bajo el nogal.

los soles se me vienen en partidas de tres
y no queda tiempo para la caída de los grajos

no quedan leucocitos ni hematíes
en el aquelarre de los tornados
que aplaquen las noches bajo las sábanas
con las coletas hundidas entre los cojines
y la huella de los nudillos
en las sienes

no queda aire en sus nidos decrépitos
maquinando realidades paralelas
y encuentros en la quinta
muerte.

llegada a los cuarenta

quiero ser

quiero sacarme los llantos del coño
y meterme una horda de carcajadas

quiero mirar a la luna
y camelarla despacio
hasta bajarle las bragas
en su cara oculta

quiero borrarme las fronteras
tatuarme de besos los pezones
incluso llenar de haikus
algún vientre lejano
por el placer de lamerlos

y hacerlo con el verso firme

desde esta mujer que
llegada a los cuarenta

quiero ser

 

Beatrice Borgia, 27 de septiembre de 2015

Flor en el desierto

 

 

 

 

 

no fueron las cervezas
o los chatos de vino
dibujando esferas en las barras

ni siquiera las noches que pasamos en vela
hablando con los portales y las papeleras.

nos hicimos chicos
cuando olvidamos que nacimos
con cuatro pares de alas rojas

y nos empeñamos en humedecerlas
hasta encajarlas en habitáculos
cada vez más estrechos
donde las luces
se nos iban

y a punto estuvimos de perderlas
de perdernos para siempre

hasta los versos

y los chatos
y los rizos alborotados
y los cristales empañados
y las sonrisas a medio lado en los buses
y los whatsapps desde el otro lado de la marquesina
y la procesión de hormigas en el plexo solar
y los despertares con la adolescencia
en pie de amor

donde seguir siendo este aluvión
de vuelos sin ruta
que se quieren

sin corsés

 

Beatrice Borgia, 25 de septiembre de 2015