LAS PIEZAS

las piezas“Cuando nací me pusieron
una pieza de Lego
en mi mano
con una nota que decía:
sólo hay otra pieza
– de entre un millón –
que pueda encajar con la tuya”

LA PIEZA, Roxana Popelka

 

nadie puso una pieza en mi mano al nacer

aunque me hablaron de la media naranja
de los cuentos de princesas de la factoría Disney
del papel de la mujer en el hogar
de las mariposas en el ombligo
y la eternidad del amor

y jugué con los playmobil de mi hermano
con un par de legos en el bolsillo

hasta el primer borbotón a los trece años
cuando subía la cuesta al salir de clase
y me sentaba bajo la ventana
con la mochila entre las piernas
y el sonido de la trompa retumbaba
en el bajo vientre;

pero no fueron las mariposas quienes llegaron
sino el loco del taladro con las pilas cargadas
(desde entonces, siempre lo ha hecho)

y las piezas encajaron
cuando me sabía de memoria cada partitura
cuando Mozart recorría la muralla en nuestros nombres
cuando el verde de sus ojos era todo lo preciso
para alcanzar el nirvana

aunque no nos advirtieron del desgaste de las esquinas
ni que con el tiempo algunos legos encogen
y pierden el color.

así que hubo que achicar sótanos
y recorrer los bares y bibliotecas
jugando a montar torres sin príncipes
encajando algunas figuras improvisadas

y encaja que te encaja
hubo piezas precisas
(incluso varias al mismo tiempo)

algunas con el verde en los relieves
la manta en el sofá en las noches de invierno
los pies enredados bajo las mesas
o el pijama a media pierna en la cocina
y la polla entre los labios

otras llegaron con el rojo en los versos
la adolescencia en las sonrisas
las primeras lluvias de otoño
y todo el amor de vidas pasadas
cualquier lunes por la mañana

incluso las hubo violetas
con la melena a media espalda
los besos a hurtadillas
y el tequila
en el escote

y las quise todas
porque en todas había puentes.

y ese
(puedes creerme)
fue uno de los momentos más felices

de mi vida

Beatrice Borgia, 3 de noviembre de 2015

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