orgasmo-mujer

 

 

 

 

 

a veces se me escapa (lo comprendo)
pero esta loca no sabe querer de a poco:

a la que se descuida
se le cuelan los brillos en las niñas
tratando de engarzarse el rubor
bajo otras pieles

con los vecinos tamborileando
desde las cocinas

y desde su locura
apaga el frío
a golpe
de

o
r
g
a
s
m
o

Beatrice Borgia

te

sensualidad-en-rojo

 

 

 

 

 

 

entre las cosas que te diría
algunas empiezan por “te”:

te cielaría las madrugadas del norte
hasta enmudecernos
y hacer gritar

a las paredes

te dibujaría un concierto en el vientre
con un final apoteósico

te arrancaría besos
y versos
hasta dolernos de tanto

amarnos;

pero como ando en la prudencia
(con los rizos de puntillas)
me guardo los “te” en el sostén
hasta que decidan salir

a ver mundo

 

Beatrice Borgia, 16 de febrero de 2016

La vie en rouge

la vie en rouge

 

 

 

 

 

supongamos
que la vida se nos pone roja

y le da por repasarnos garabatos
(entre las piernas)
hasta rasgar los pantalones;

pongamos
que se acerca con buen chocolate
y pide que cierres los ojos
y se te pone dura

(la vida, digo)

y nos sobran los juegos malabares
y las celebraciones con corazones rosas

y le da por zorrear
con las nalgas contraídas
pechos de actríz porno
brazos de meretriz
pies de vagabunda
y piel de maga

le da con ganas a la lengua
le da a los relieves de tu polla
con sus frikadas a tres segundos
de saltar al vacío

y así
enrojecida

se da a los excesos

Beatrice Borgia, 9 de febrero de 2016

mujeres incómodas

Naginata-woman

 

 

 

 

 

me gustan las mujeres:

las que no saben definirse
y las que lo hacen hasta el punto
de desordenarse

las que llegan tarde a todo

las que se calzan los tacones con paso firme
pero bailan desnudas al calor de la noche

me gustan con la sonrisa a punto de nieve
con las manos revoloteando frente al tribunal
con vaqueros estrechos
túnicas floreadas
o faldas
imperfectas

pero las que de verdad me ponen
el verso a doscientos
son las mujeres incómodas

las que no se amilanan
las que abren caminos
las que hacen de su coño un sayo
y no se venden a inquisidores
de medio pelo

esas
que marcan la diferencia

Beatrice Borgia