deshacerse del nido
nunca es fácil:

los días me quieren ciega
entre las paredes de este cuerpo
que sigue a la suya
cuesta
abajo.

decirte adiós por fases

arrancar semanas del almanaque
metiendo los dedos en el buzón

y no llegas;

dame una puta señal
para seguir construyendo castillos
en la tarima del comedor
con las piezas rojas
de un lego
cualquiera

(sólo quiero las rojas).

esta noche
quiero emprender la huida:

dime que puedo esconderme
del personal con sus batas blancas
de la vía en el brazo izquierdo
del bisturí con sus gasas
de la costura a ras
de coño

y no te atrevas
a mirarme con ojos de cordero;

cuando esté con los dientes
sujetando el siguiente grito
no serás tú quien venga

a salvarme

mi dolor será éste
y sólo podré alzarme
jodidamente satisfecha
porque sigo en pié
sigo

permanezco

Beatrice Borgia

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voy a mojarme

como los amantes
en su última noche

como la nube
pariendo elefantes
sobre la mesa

como aquellas veces
en que quise pronunciarte
al abrigo de los kiwis
tras el reflejo rojo
de una despedida

muda;

mojarse

hacerse agua
deshecha en el eco
de nuestro penúltimo abrazo

dispuesta a perder de nuevo
a perder horizontes
y mañanas

y encontrarnos

en la valentía de los perdedores
cuando no queda pérdida mayor
que mantenerse a flote
en el bucle de la
marmota.

afuera hace frío
y sigo siendo agua

en las murallas
en las cuestas de grava
bajo las ventanas de algún músico
obsesionado con su poesía
en los papeles de unos críos
demasiado perdidos
en el verde que
te brilla

me lluevo

y todo esto tan extraño
sin cabeza ni pies
para que sepas

que me estoy mojando

(puede seguir la función)

Beatrice Borgia