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tarantula1

 

 

 

 

 

 

una araña se hace la muerta:
entonces descubres
que sigues vivo

que las muertes fueron otras
y siempre llega
el tiempo de
las voces
en off

(la araña se esconde)

 

Beatrice Borgia, 26 de febrero de 2017

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la locura

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la locura

no son los cuarenta sin un euro
ni el odio hecho cáncer

no llega en las voces de tu cabeza
en las visitas de los viernes
en el litio y la risperidona
ni siquiera en las horas
que perdimos:

la locura llega siempre

en cómplices de mirada estrábica
en los trileros del victimismo más chusco

donde ponerse la piel de cordero
sobre los puños manchados de sangre
sigue saliendo gratis:

y la locura dormita en el destierro
de dos niños demasiado cansados

de tener miedo

 

Beatrice Borgia, 25 de febrero de 2017

80

08-diciembre-1980

 

 

 

 

 

 

 

 

darle con el rabillo al vacío
que se precipita en la ternura
donde nadie se reconoce:

en la nada

en los castillos que
murieron a palo sucio

(nadie se reconoce)

último vuelo
destino a la malvarrosa:

escucha nuestra historia
no hemos muerto
aunque
nadie

se reconoce

próxima parada

 

Beatrice Borgia, 17 de febrero de 2017

No digas O

no-digas-o

 

 

 

 

 

 

no digas o

di que empezamos;

no digas or

mejor dime
lo que no debe oírse;

no digas org

y conjuga el verbo
de las noches de noviembre
donde las salas se descalzan;

no digas orga

pero entra en la tormenta
cuando los titanes alunizan
con el conocimiento comprendido
en las yemas

entre índice y corazón;

no digas orgas

no digas calma ni quietud

no nombres a los dioses
con su historia sin finales
que la bestia se quiere a ras
(y ahí lo dejo);

no digas orgasm:

dos lunas discretas
se pasean entre almohadones
tratando de alcanzar el octavo nivel
antes de que la pantalla
lance su sentencia

(game over);

pero
sobretodo
no digas orgasmo

y espera a que me escurra
en el cielo de tu boca

(si tu eres el diablo
no soy yo quien cuenta esta historia)

Beatrice Borgia, 15 de noviembre de 2016

HAMBRE Y CEBOLLA

cebolla

 

 

 

 

 

 

las manos huelen a mi abuela

con el bollo duro en la bolsa de tela
y las papas recién cortadas
boqueando en agua con sal

huelen a geranios
a agostos en el sur
a imágenes borrosas
al cantante de la guardia
pasando bajo el balcón

y a humedad;

y huelen a madre
empeñando los anillos de casada
para llegar a fin de mes

a sesenta euros en la cuenta
a grietas en la goma del frigorífico
a etiquetas amarillas con el cincuenta por ciento
a un niño haciendo deberes bajo el escritorio
a zapatillas con las suelas rotas
a tardes en el cauce del río
sentados en el suelo
con la nevera portátil
entre los pies

y la música entre los labios;

y con el olor de mi abuela
en la cuna del hambre

cierro los ojos

y sonrío

Beatrice Borgia, 20 de Octubre de 2016

ALGUNOS HOMBRES NUNCA

cocinero

 

 

 

 

 

hay hombres que nunca me querrán suya
que escucharán mis pasos en la noche
con el plumaje tomando forma
mientras Silvio acaricia su
guitarra a contraluz.

hay hombres que sabrán
ser lluvia bajo mis rizos
en un camastro oxidado
con sábanas desteñidas
deseando deshilar
cada pesadilla

con un abrazo.

hay hombres que me verán cantar
mientras pican cebollas a medianoche
sirviendo una copa de vino tinto
para naufragar en mi vientre.

por eso te repito compañero

qué suerte tuvimos al encontrarnos
y seguirnos eligiendo sin horarios

Beatrice Borgia

de príncipes y ranos

rastas-largas

 

 

 

 

 

 

 

 

en la puerta de infantil
llegaron las primeras pedradas

y no viniste a salvarme;

también en casa
el acero se aprendió el camino
desde el suelo hasta mis nalgas:
a veces hasta las escápulas
y en las peores ocasiones

se camuflaba en mis cabellos.

uno de mis novios
quiso meterla por decreto
hasta en tres ocasiones

y no viniste a salvarme;

los que le sucedieron
dejaron un atlas de cicatrices
del más alto repertorio

pero fui la más puta del reino
por cambiar de propietario.

así
aprendí a salvarme sola

con el contenedor en el portal
donde las aceras se ensucian
a razón de seis cagadas por minuto:

no me vendas más humo
que al príncipe con rastas de oro

se lo llevó el viento

a lo Scarlett O’Hara

Beatrice Borgia